William O’Rights es un miembro del Immortality Institute y un partidario de la criónica al que se le ha diagnosticado cáncer. A pesar de que va sobreponiéndose a las previsiones médicas, su salud no es buena. El paciente continúa con el tratamiento médico pero las perspectivas no son muy halagüeñas.
Una suspensión criónica con el Cryonics Institute cuesta unos 30.000 dólares y aunque en los planes de William O’Rights ya figuraba la idea de criopreservarse en caso de muerte prematura, acontecimientos pasados le impedían ahora financiar dicha suspensión. Con el propósito de ayudarle económicamente, la Society For Venturism consiguió recaudar parte del dinero. Posteriormente y para acelerar el proceso de donaciones, el 20 de enero se anunciaba en las páginas del Immortality Institute la aprobación en consejo para la recaudación de 8.000 dólares, cantidad necesaria para acceder a un fondo benéfico de 30.000 dólares. El 3 de febrero, es decir en menos de 15 días, la misión estaba cumplida.
El Immortality Institute lleva tiempo afrontando un arduo trabajo cuyo objetivo es el de salvar vidas humanas promoviendo y fomentando un aumento saludable de la expectativa de vida. Una de sus actividades es la organización de conferencias científicas patrocinadas lo que a su vez permite ayudar económicamente a los investigadores. El Immortality Institute mantiene un foro en Internet con todos aquellos asuntos relacionados con la extensión de la vida, entre otros muchos proyectos. Las personas que lo deseen pueden unirse para colaborar activamente en este esfuerzo innovador y proporcionar una ruta alternativa para vencer al cáncer. Sirva este caso como ejemplo para ilustrar la idea de que aunque nos diagnostiquen una enfermedad terminal, tal vez no esté todo perdido.